El duelo perinatal
Cuando una familia recibe la triste noticia de que su bebé ha fallecido o va a fallecer es habitual la negativa a realizar fotos debido al estado de shock y vulnerabilidad que están viviendo.
El duelo perinatal es el proceso emocional que atraviesan las familias tras la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento. Es un duelo profundo y único, que a menudo se vive en silencio porque la sociedad no sabe cómo acompañar este tipo de pérdida.
En mi experiencia, cada familia vive este camino de manera distinta, pero todas comparten algo en común: la necesidad de reconocer la existencia de su hijo, de mantener viva su memoria.
Conservar su imagen es reconocer que esa vida, por breve que haya sido, existió y fue amada.
La importancia del duelo
Aceptar y expresar el dolor que deja una pérdida tan temprana es esencial para poder sanar. Cuando este duelo no se reconoce o se intenta silenciar, pueden aparecer sentimientos de culpa, soledad o desconexión emocional.
El duelo perinatal necesita ser vivido con tiempo, con apoyo y sin juicios. No hay una forma “correcta” de transitarlo, pero sí es importante poder compartirlo, darle un significado y permitir que la historia del bebé forme parte de la historia familiar.
Acompañar a las familias en este proceso es una manera de ayudarlas a encontrar un equilibrio entre el amor y la ausencia, y de ofrecerles herramientas para transformar el dolor en recuerdo, y la tristeza en una forma de amor que perdura.

Fotografía y el duelo perinatal
La fotografía puede ser una herramienta poderosa de acompañamiento en el duelo. A través de las imágenes, las familias encuentran una forma de mantener el vínculo con su bebé, de reconocer su existencia y de guardar un recuerdo tangible que puedan mirar cuando lo necesiten.
Con mi proyecto he visto cómo una fotografía puede convertirse en un refugio. No se trata solo de una imagen, sino de un testimonio de amor y de presencia. La fotografía ofrece una manera de recordar sin miedo, de mirar con ternura, y de transformar el vacío en algo que permanece.
Cada imagen busca reflejar la luz que siempre existirá en medio del dolor, y recordar que incluso los instantes más breves pueden dejar una huella profunda y eterna.




Cómo se desarrollan las sesiones
Cada familia es única, y cada historia merece ser contada con sensibilidad y respeto. Por eso, las sesiones en Alas de Luz se desarrollan con calma y empatía, adaptándome siempre a las necesidades y los tiempos emocionales de cada persona.
- Contacto inicial: El primer paso es siempre una conversación. Escucho la historia de la familia, sus deseos, sus límites y lo que esperan del recuerdo fotográfico. No hay prisa, solo escucha y comprensión.
- Escucha de necesidades: Cada detalle importa: el lugar donde se sienten cómodos, los objetos que quieren incluir, el tipo de fotografía que prefieren. Mi objetivo es crear un espacio donde la familia se sienta acompañada, no dirigida.
- Sesión fotográfica adaptada: La sesión se realiza en un entorno tranquilo y seguro. Puede ser en el hospital, en el estudio o en exteriores, dependiendo de cada situación. Cada imagen se toma con la máxima delicadeza, cuidando la luz, la postura y el ambiente emocional.
- Retoque de imágenes: Una vez terminada la sesión, selecciono y trabajo las imágenes con un tratamiento suave y natural. Busco realzar la belleza y la serenidad de cada fotografía, sin alterar su esencia.
- Entrega de recuerdos:Finalmente, entrego las fotografías de forma íntima y cuidada. A veces, este momento se convierte en una parte importante del proceso de aceptación: poder tener entre las manos un recuerdo real, un testimonio del amor y la presencia de su bebé.

El duelo perinatal es un camino difícil, pero no tiene por qué recorrerse en silencio.A través de la fotografía, busco ofrecer un acompañamiento lleno de luz, respeto y ternura, para que cada familia pueda transformar su pérdida en un recuerdo que abrace y permanezca.






